As-Salat.La forma de llevar a cabo as-salat.
10 hadiths
10 hadiths
De Ali Ibn Abu Talib, que Al-lah esté complacido con él, que el Mensajero, Al-lah le bendiga y le dé paz, cuando se disponía a rezar, decía: “Dirijo mi rostro hacia Él, Creador de los cielos y de la Tierra, con plenitud. Yo no estoy entre aquellos quienes asocian (a otros con Al-lah el Altísimo). Verdaderamente, mi oración, mi adoración, mi vida y mi muerte pertenecen a Al-lah, Señor de los mundos, Único y sin asociado. Con esto yo fui ordenado y yo estoy entre los musulmanes (aquellos que se someten ante Al-lah). ¡Oh Al-lah! Tú eres el Rey, no hay dios salvo Tú. Tú eres mi Señor. Yo soy tu esclavo. He sido injusto con mi alma. Yo admito todos mis errores y pecados. ¡Oh Al-lah! Perdona todos mis pecados. No hay nadie que pueda perdonar los pecados salvo Tú. ¡Oh Al-lah! Guíame hacia los mejores valores morales. No hay mejor guía que Tú. ¡Oh Al-lah! Líbrame de los malos valores morales. Nadie mejor que Tú me pude librar de ellos. Yo te respondo. Mi placer es Contigo. Toda la bondad está entre tus manos. La maldad no es tuya. A ti yo pertenezco y a Ti me vuelvo. Bendito Seas. Tú eres el Altísimo. Busco Tu perdón y me arrepiento ante Ti”. Cuando se inclinaba en postura de genuflexión, decía: “¡Oh Al-lah! Ante Ti me inclino. En Ti yo creo. A Ti me someto. ¡Oh Al-lah! Mi oído está entregado plenamente a Ti, así como mi vista, mi cerebro, mis huesos y mis nervios”. Después de levantarse de la genuflexión, continuaba: “¡Oh Nuestro Señor! A Ti es debida toda la alabanza, tanta como para que llene los cielos, la tierra, cuanto se halle entre ellos y cuanto llene la distancia que Tú desees”. Al postrarse, decía: “¡Oh Al-lah! A Ti yo me postro. En Ti yo creo. A Ti yo me someto. Mi cara se postra ante Ti, que eres quien la creó; le dio forma y abrió su oído y su vista. Bendito sea Al-lah, el mejor de los Creadores. De lo último que dice en la última sentada, entre el testimonio de fe (atachahud) y el punto final de la oración (taslim): “Perdóname por lo que he cometido y por lo que vaya a cometer, por lo que haya ocultado, por lo que he manifestado, por mi dejadez o negligencia y por lo que Tú conoces mejor que yo. Tú eres quien adelanta y quien retrocede. No hay dios salvo Tú.Registrado por Muslim
Al-Hakam dijo: Llegó un hombre (mencionó su nombre) a Kufa en la época de Ibn Al-Ash’az, y le ordenó Abû ‘Ubaida Ibn ‘Abdu Al-lah, a que dirigiese la oración. Cuando ese hombre rezaba, al levantar su cabeza del ruku’ (inclinación) permanecía el tiempo en el que se podía decir ese du’a: ‘Oh Al-lah, nuestro Señor, para Ti son las gracias y las alabazas, tanta como para que llene los cielos, la tierra, cuanto se halle entre ellos y cuanto llene la distancia que Tú desees. Tú eres Merecedor de todo elogio y alabanza. Nadie puede negar lo que Tú provees, así como nadie puede dar si Tú lo impides y no hay bondad que pueda beneficiar, porque tuya es la bondad’. Luego Al-Hakam, narró todo lo que sucedió a ‘Abdu Ar-Rahman Ibn Abû Lila, y este le dijo: ‘Oí Al-Bara Ibn ‘Azib decir: ‘El rezo del Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, entre su ruku’ (inclinación), cuando levantaba su cabeza de su ruku’, si hacía el suyud (prosternación), y el tiempo entre las dos prosternaciones, tenía una duración muy similar’. Dijo Shu’ba conté eso a ‘Umru Ibn Mura, y dijo: Vi a Ibn Abû Lila, y su forma de rezar no era así.Registrado por Muslim
Ibn ‘Abas —que Al-lah esté complacido con ambos— narró: «El Mensajero de Al-lah —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— decía cuando se arrodillaba entre las dos postraciones durante la oración: “Al-lahummagfirli, warhamni, wa ‘afini, wahdini, warzuqni (¡Oh Al-lah!, perdóname, ten misericordia de mí, absuélveme de todo mal, guíame y susténtame)”».Registrado por Abu Dawud, At-Tirmidhi, Ibn Mayah y Ahmad